Literror cuenta con su primer centro social y de recreación

Literror ya cuenta con su primer centro cultural, el cual lleva por nombre: “Centro Cultural Literrave”. El lugar está ubicado junto a una linda torta de relave en el Pueblo de San Fernando, en Copiapó. 

El espacio que no fue cedido por nadie, cuenta con instalaciones de nivel. Además el espacio fue re acondicionado con palabras para transformar las paredes en ideas que evidentemente no valen nada.

Destacamos especialmente a un murallón que lleva por nombre Oktavio Chañarales. No sabemos por qué había fuego al momento de hacer las fotografías en ese muro, pero se ve bien.

La aproximación a unos ancestros inciertos, 5 dibujos de David Ortiz

DAVID ORTIZ (Copiapó, 1989).  Es miembro de la Sociedad de Escritores de Copiapó, agrupación con la cual ha participado de las revistas De Cierto Lugar II y III. Ha sido publicado en el libro 20.000 Diez Relatos Espeluznantes, de La Pollera Editorial. Tras un par de años de trabajo, presentó su libro Salivario (autoedición 2016), que mezcla su inquietud por las artes visuales y la literatura.

Aquí el texto del autor para presentar estos dibujos:

ANCESTROS INCIERTOS: Las genealogías van determinando pautas de poder. Los linajes existen para dar sustento y trascendencia a la existencia de individuos particulares. Si nos situamos como personas individuales sin pasado, sin cargas simbólicas, quedamos en cierta forma desprovistos del trabajo de nuestros ancestros. Si pensamos por ejemplo en las élites europeas, en sus ramas familiares que están claramente definidas hacia el pasado, vemos que un árbol genealógico no es sólo una anécdota, sino que es la madera a partir de la que se construye la justificación del rol que ejecuta tal o cual persona. Durante cientos y miles de años, la clase popular, los grupos dominados en europa y el oriente próximo, no tenían acceso a un apellido. La ligazón de un linaje era exclusiva para quienes detentaban el poder real y lo reforzaban a través del simbólico. Cuando los europeos invaden América, la misma lógica se hizo presente, pero a gran escala. En pueblos cuya historia existían largas genealogías, no solo familiares, sino de comunidades y civilizaciones completas, se trató de borrar la memoria colectiva. Se arrancó de cuajo las genealogías, para quitar poder simbólico. Se mató dioses para reemplazar por uno solo. El caso mesoamericano es el más brutal, se destruyeron casi todos los códices mayas, por ejemplo. En el caso andino, se logró resistir a través del arte y la mezcolanza entre la élite cuzqueña y el invasor español; la memoria de los pueblos invadidos. La élite del incanato era necesaria para establecer redes de poder hispano en el tawantinsuyo. Sin embargo, a los cientos de pueblos que no tenían el poder cuzqueño, la suerte les fue muy diferente. Fueron condenados a ser cristianizados, a absorver la cultura judeo cristiana como verdad, con todos sus sincretismos. Terminado el proceso colonial, llegan las repúblicas, con una idea eurocéntrica del concepto de estado-nación, principio liberal, que viene a reemplazar la idea imperial anterior, donde podían convivir distintas culturas bajo el mismo rey. Las repúblicas exigían pueblos homogeneizados. Ciudadanos lacayos uniformados y no siervos diversos entre sí. Esto hizo que los nuevos estados latinoamericanos dejaran de lado el sincretismo y la convivencia que hubo de algunas culturas con este poder centralizado del Rey de España o del rey de Portugal, según cada caso. La propuesta de las autoridades y los grupos de poder, era que se nacionalizaran a los pueblos indígenas. Uno de los casos más brutales fue el de Argentina en la campaña del desierto, donde se arrasó con la población indígena y gran parte de los cuerpos de este genocidio se enviaron al museo de Buenos Aires para ser exhibidos como el pasado que se dejaba atrás en una nueva Argentina, moderna y civilizada. Un cementerio de museo. En Chile, a medida que el estado fue creciendo fue nacionalizando a las personas, creando una idea de estado uniforme. La memoria de los pueblos del norte se modificó a la fuerza. Cárceles para chilenizar a “los indios”, azotes para quienes hablaban en aymará en el altiplano después de la invasión y conquista del extremo norte. ¿Changos, diaguitas, aymarás, atacameños, collas? ¿Existen realmente hoy? ¿Es inválida la etnogénesis? ¿Ser indígena para obtener beneficios o para hacer resistencia? ¿Qué pasa con toda la gente que tiene ascendencia indígena y se pregunta donde fue esa cultura diferente de lo que se entiende como “chilenidad-moderna” “chilenidad-republicana” “chilenidad-oficial” “chilenidad-estatal” “chilenidad nacional”? Qué pasa con los habitantes de territorios como Atacama, que es una zona tan extensa como Irlanda, Croacia y Panamá. Sin una historiografía alternativa, ¿Cómo podemos saber cuáles son los límites de lo chileno, y dónde empieza lo ancestral indígena o ancestral de orígenes insospechados? Hebreo colla- árabe diaguita – chino mapuche ¿Es válido crear un imaginario a partir de fragmentos de una memoria atacada por la oficialidad? A partir de un naufragio, ¿es posible y legímito construir una nueva embarcación con los restos de la anterior? ¿Es compromiso social el apelar a un imaginario propio, artístico, orginal para usar como depositario de una herencia cultural incierta y desconocida o sólo se trata de un snobismo intelectual? Preguntas y reflexiones para este trabajo gráfico. Es sincrético, una indagación individual para desde el arte dar cobijo a una herencia ancestral de un territorio que perdió su genealogía. Un espacio que se puede rellenar de simbolismos a la vez que sincréticos, resignificadores de ideas que vienen desde otras ancestralidades. No son respuestas, son sólo inquietudes. Ancestros Inciertos es una invitación a crear imaginarios propios, imaginarios donde la utopía invita a generar proyecciones simbólicas de otros mundos, que no son ni pasados ni futuros, que habitan un tiempo indefinido. Como dice Piglia en Antología Personal: “La utopía reside en construir artificialmente la experiencia y vivir como propias vicencias que nunca se han vivido”.